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¿Cómo eligen los nombres de las operaciones militares?

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Harmattan, como bautizó Francia al ataque contra Libia, es un viento africano. ¿Responden a un código o son azarosos?

En la mayoría de los casos, la elección del nombre de una operación es parte de la organización militar de la misma.

En Francia, según un informe de la revista Slate.fr, el Centro de Planificación y Conducción de Operaciones (CPCO), dependiente del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, es el encargado de esta tarea. Para ello, sigue una serie de criterios. El primero es la neutralidad: se busca evitar una excesiva simbología para dar a entender que se trata de una planificación pensada y no de una guerra ideológica.
Según el CPCO el nombre elegido tampoco debe tener una connotación negativa en el país o región en cuestión. Con frecuencia, opta por el de un animal de la fauna local o por el de una localidad geográfica. Su misión en Afganistán se llama Pamir, como una cadena de altas montañas de ese país.

También existe un criterio administrativo, referencial, en lo que constituye la primera etapa en la planificación de la operación. Muchos nombres son en clave, como "Barbarroja", elegido por Hitler para la invasión de la Unión Soviética por Alemania. Otros aluden en forma indirecta al objeto y carácter de lo que denominan. La "Operación PLUTO", por ejemplo, surgió de la sigla de Pipe-Lines Under The Ocean (ductos bajo el oceáno), un intento de científicos británicos de construir un oleoducto bajo el canal de la Mancha para proveer de combustible a sus tropas en Francia, durante la Segunda Guerra Mundial. "Tormenta de invierno", "Alfabeto", "Aníbal", "Dinamo", "Cobra", "Krüger", "Edelweiss", "Saturno" y "Marita" fueron otras tantas operaciones militares o de inteligencia que tuvieron lugar durante es contienda.

Ahora bien, el criterio de la neutralidad no es siempre respetado. El motivo es que el gran desarrollo mediático de los últimos años ha acrecentado la importancia del nombre, convertido en herramienta de comunicación y propaganda, en símbolo de los objetivos buscados. Y si en un tiempo los nombres eran en clave para aportar al secreto del lanzamiento de una ofensiva, por ejemplo, ahora se busca una explicitación de objetivos y modalidades que apunta al impacto psicológico.

Para los Estados Unidos, el elemento ideológico es importante en la determinación de los nombres, lo que no deja de ser problemático a veces. Fue el caso de la campaña estadounidense en Afganistán que, a dos semanas de iniciada, fue rebautizada "Operación Libertad Inmutable". El nombre anterior, "Justicia infinita", parecía trasuntar un deseo de venganza por los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.

El matiz ideológico estuvo también presente en la "Operación Causa Justa", la invasión de Panamá. El ejército estadounidense muestra también una inclinación por elegir nombres de animales o bien de equipos de fútbol americano: "Sea Tiger", "Dragon Fire", "Bear Claw" y "Beaver Cage" fueron usados durante la guerra de Vietnam.

A veces se recurre a alegorías tales como Operación Gomorra (la ciudad bíblica destruida por la furi divina) por el bombardeo -cuyo fin explícito era la destrucción de Hamburgo durante el verano de 1943 por las fuerzas estadounidenses y británicas.

En Medio Oriente, son frecuentes las referencias religiosas. Irán llama "Gran Profeta" a su plan de lanzamiento de misiles, por ejemplo.

Israel, por su parte, ha apelado a Moisés y Salomón para bautizar operaciones militares en el pasado, aunque ahora opta por referencias climáticas como "Lluvia de verano" o "Nubes de otoño" para sus operaciones en Gaza.

Cuando las coaliciones son internacionales, una misma campaña puede adoptar diferentes nombres, como sucede ahora mismo con Libia. Lo que los franceses llaman Harmattan, tiene para la coalición una denominación más poética: "Alba de la odisea".

EXTRAÍDO DEL PERIÓDICO DIGITAL LA VANGUARDIA DE MÉXICO